martes, diciembre 11

Mensajeros de Dios



«Hijo de hombre, a ti te he puesto como centinela del pueblo de Israel. Por tanto cuando oigas mi palabra, adviértele de mi parte, al malvado estás condenado de muerte, si tú no le hablas al malvado ni le haces ver su mala conducta para que siga viviendo, ese malvado morirá por causa de su pecado, pero ¡Yo te pediré cuentas de su muerte!(Ezequiel 3:17)»
                                                     [Nueva versión Internacional]



Dios le habla a Ezequiel, y le dice que le ha puesto como un Centinela.. pero espera, ¿Qué es un Centinela? En los primeros capítulos de Ezequiel encontramos los mensajes que Dios le dio al profeta antes de la destrucción de Jerusalén. En los tiempos bíblicos, los centinelas subían al muro de una ciudad y le advertían a la población cuando se avecinaba un peligro, por ejemplo: Un ataque del enemigo. Dios llamó a Ezequiel «Centinela» porque debía darles mensajes a los israelitas advirtiéndoles sobre la destrucción que vendría a causa del pecado.

Aquí podemos apreciar la responsabilidad de aquel que está puesto por atalaya ante el pueblo de Dios, el debe enseñar, instruir, corregir, exhortar a fin de guiar en verdad de la palabra de Dios a toda persona para su edificación.

Si yo fuera Ezequiel, me apresuraría a obedecer a Dios. La responsabilidad de dar a conocer lo que Dios decía sería enorme, pero lo mejor que él podría hacer era ¡Obedecerlo! Si estuviera allí, le diría la verdad a todas las personas a quienes Dios me pidiera que advirtiera. Si no lo hiciera, YO podría llegar a ser responsable de su muerte.
Créeme, si estuviera allí me sentiría honrada al saber que Dios me quería como su mensajera♥

¿A qué quiero llegar con todo esto? Nosotros hoy en día, vivimos en una sociedad que necesita tanto de Dios, y debemos ser Nosotros quien les de ese mensaje de salvación, esos mensajeros de Dios. En una ocasión Jesús le dijo a sus discípulos: ''la mies es mucha, más los obreros pocos'' (Lucas 10:2) Es hora de que nos paremos firmes y empecemos a ser esos mensajeros de Dios, antes que la sangre de ellos corra por nosotros.